Imagen: Mark Dumont, Wikimedia Commons

Los compuestos que se encuentran en la sangre de los dragones de Komodo podrían ser la clave para acabar con la resistencia a los antibióticos- y ayudar a salvar a la población de la inminente amenaza de las “superbacterias”.



Uno de los problemas más frecuentes en el mundo médico actual es la creciente resistencia a los antibióticos que salvan vidas. Las enfermedades fácilmente tratables pronto podrían ser cosa del pasado, lo que provocaría un retroceso aterrador en el progreso de la medicina moderna.



El uso excesivo de medicamentos en la vida cotidiana y las prácticas agrícolas ha llevado al desarrollo de cepas peligrosas de bacterias que antes se contrarrestaban con antibióticos efectivos de amplio espectro. Pero el mundo está cambiando y las bacterias están cambiando con él.

Entrar: el dragón de Komodo (Varanus komodoensis).

Estos enormes lagartos monitores son los más grandes del mundo, crecen hasta más de 10 pies de largo y pesan hasta 150 libras. Los komodos son una especie de nicho y depredadores que se encuentran únicamente en las islas de Indonesia, un factor que contribuye a su gigantismo.



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Imagen: William Warby, Flickr

Estas criaturas tienen bocas extremadamente sucias que contienen más de cincuenta cepas diferentes de bacterias. Los dragones de Komodo son capaces de soportar heridas desgarradoras de otros dragones y lograr recuperaciones rápidas y completas. Esta inusual resistencia bacteriana ha captado la atención de los científicos interesados.

El cuerpo utiliza péptidos antimicrobianos catiónicos, también conocidos como CAMP, para combatir el crecimiento bacteriano. Si bien los humanos poseen algunas versiones de estas sustancias, se descubrió que la sangre de los dragones de Komodo contiene 47 péptidos poderosamente antimicrobianos.

Los científicos pudieron utilizar la espectrometría de masas y la manipulación de electrones para extraer estos compuestos de su sangre. Se probaron ocho versiones sintetizadas contra dos cepas de superbacteriasPseudomonas aeruginosayStaphylococcus aureusy luego se evaluó su eficacia.



Para asombro de los científicos, siete de estos péptidos mostraron una potencia impresionante contra ambas cepas.

La utilización de sangre de Komodo en el desarrollo de nuevas terapias para combatir la resistencia a los antibióticos podría significar un punto de inflexión en la medicina moderna.

Los hallazgos completos se publicaron en el Revista de investigación del proteoma .

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