Imagen: NPS, Wikimedia Commons

La mofeta moteada occidental es más conocida como la mofeta de pie- por las hazañas acrobáticas que realiza cuando se ve amenazada.



Spilogale gracilisse encuentra en extensas porciones del oeste de América del Norte, desde Colorado hasta California. Estos animales pequeños y malolientes crecen hasta aproximadamente un pie y medio de largo y pesan entre 8 y 30 onzas, y los machos son significativamente más pesados ​​que las hembras.



Estas mofetas suelen tener rayas blancas y negras y cuentan con una mancha blanca entre los ojos y debajo de cada una de las orejas. Su almizcle es similar al de otras mofetas, pero contiene un compuesto adicional llamado 2-feniletanotiol que lo hace un poco más poderoso.


Video de dominio público a través del Servicio de Parques Nacionales



Sus hábitats incluyen pastizales y bosques que abarcan regiones tan al norte como Columbia Británica y tan al sur como el norte de México. Los zorrillos de pie son nocturnos y se alimentan principalmente de insectos, incluidos escarabajos y orugas, así como de algún pequeño vertebrado ocasional.

Aunque todos los zorrillos de pie son miembros de la misma especie, el análisis de ADN los ha dividido en tres clados genéticamente distintos. Los investigadores han estado fascinados con estas criaturas debido a las similitudes genéticas entre características geográficas que dividen físicamente, incluidas montañas y grandes masas de agua.

Imagen vía Descubrir

'Estábamos interesados ​​en ver si las rupturas genéticas están asociadas con eventos más antiguos (eventos biogeográficos importantes, como la Sierra, las Rocosas, el Río Grande) o con el cambio climático', explicó el autor principal del estudio, Adam Ferguson, a Ciencia viva .



Después de un muestreo genético exhaustivo de casi 100 mofetas de ubicaciones geográficamente diferentes en todo el territorio estadounidense de la mofeta moteada occidental, los científicos concluyen que el cambio climático que se remonta a la edad de hielo del Pleistoceno es responsable de la formación de los respectivos clados genéticos.

Estos hallazgos podrían ayudar con las predicciones futuras de cómo el cambio climático afectará a los ecosistemas.

El estudio completo se publica en el Journal of Ecología y Evolución .